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Tecnología de asistencia para personas con discapacidad visual

La Inteligencia Artificial como aliado para la autonomía de personas con discapacidad visual

Oportunidades de negocio y responsabilidad social en la accesibilidad tecnológica

Hay proyectos que trascienden la rentabilidad o la innovación técnica, no porque la economía no importe, sino porque, de vez en cuando, surge algo que recuerda por qué vale la pena trabajar en tecnología: mejorar la vida de las personas. La Inteligencia Artificial aplicada a la discapacidad visual es uno de esos casos que combina un propósito social con una enorme oportunidad de desarrollo económico, y lo hace desde un aspecto muy humano.

Las barreras físicas y digitales de la discapacidad visual

Para la mayoría de nosotros, moverse por la ciudad es algo que hacemos de manera casi automática. Sin embargo, la situación no es la misma para las casi un millón de personas que sufren discapacidad visual en España (y más de 30 millones en Europa); más que un paseo, para ellos cada trayecto se parece más a una prueba de obstáculos. Aceras invadidas por terrazas, vehículos mal estacionados, semáforos que no emiten sonido… Realmente, cada pequeño obstáculo puede convertirse en una barrera.

Cuando se acumulan esta serie de obstáculos, se ven afectados aspectos como la movilidad, la autonomía y la seguridad personal de las personas, y lo que para algunos representa un simple desplazamiento, para otros implica planificación, riesgo y dependencia.

La historia no cambia demasiado dentro de casa. Para las personas ciegas, diferenciar paquetes o botes de alimentos o leer la fecha de caducidad de los productos puede ser todo un reto. Son gestos mínimos y puntuales, pero determinan hasta qué punto puede alguien vivir sin depender de la ayuda de otros.

Los ejemplos anteriores muestran las limitaciones del espacio físico, pero el digital tampoco se queda atrás. Muchas páginas web aún carecen de descripciones en sus imágenes; hay aplicaciones que no han sido diseñadas pensando en lectores de pantalla y todavía existen formularios que resultan imposibles de completar para alguien con limitaciones visuales. La falta de accesibilidad excluye a estos personas, y limita el acceso a servicios básicos y oportunidades laborales.

La Inteligencia Artificial como herramienta de inclusión

Desde siempre, las personas con discapacidad visual han contado con el apoyo de familiares, amigos y otras personas que han ofrecido su ayuda de forma voluntaria. Algunas han aprendido a convivir con esta condición y desarrollan su día a día dentro de los límites que sus circunstancias les imponen. Sin embargo, no todas logran adaptarse de la misma manera, y aunque la ayuda de otras personas es valiosa, no siempre resulta suficiente. El problema del que hablamos tiene una magnitud enorme, y las cifras de Europa nos muestran que más del 75% de las personas con discapacidad visual se encuentran desempleadas.

Los avances en el campo de la Inteligencia Artificial han permitido que la tecnología evolucione hasta un punto en el que puede utilizarse como una herramienta para ampliar la asistencia y la autonomía de quienes tienen discapacidad visual. Durante la pandemia, quedó claro el papel de la tecnología como medio de inclusión; para muchos, fue la única vía de conexión con el mundo exterior, de acceso a la información y de mantenimiento de su independencia.

La pérdida de visión está estrechamente relacionada con la edad, y teniendo en cuenta el envejecimiento progresivo de la población europea, resulta lógico pensar que la demanda de soluciones tecnológicas accesibles seguirá creciendo en las próximas décadas, por lo que invertir en este ámbito, además de un compromiso ético, también representa una estrategia con proyección de futuro.

La accesibilidad como una oportunidad de negocio

Desde el punto de vista empresarial, el panorama es bastante prometedor. La Ley Europea de Accesibilidad, en vigor desde junio del año pasado, establece que los servicios digitales deben ser accesibles. Son miles de empresas las que tienen y tendrán que adaptar sus webs, aplicaciones y plataformas, generando una fuerte demanda de soluciones tecnológicas.

En este punto, la innovación puede coexistir con el compromiso social, y más que tratar de cumplir normas, se trata de entender la accesibilidad como una oportunidad competitiva. Además de llegar a un público más amplio, las empresas decididas a integrar estos criterios fortalecerán su reputación, credibilidad y valor de marca.

Hacia una innovación responsable y empática

El desarrollo de soluciones accesibles supone un cambio de mentalidad. La accesibilidad es un tema que debe ser tratado con sumo cuidado, y debe ser vista como una condición esencial de cualquier producto moderno. Cada avance dentro de este terreno multiplica las posibilidades de millones de personas que, hasta ahora, estaban al margen.

Cabe recalcar que no hay ninguna contradicción entre hacer negocio y hacer las cosas bien, y que las empresas que apuesten por este vía se colocarán en la vanguardia de la innovación responsable. Solo hay que revisar el éxito actual de estas tecnologías para demostrar que ambos objetivos pueden convivir.

Resulta conveniente la idea de que la tecnología pueda convertirse en una extensión de la empatía humana; un instrumento para reducir brechas y ampliar la libertad de las personas. Que las numerosas aplicaciones de Inteligencia Artificial en visión artificial, más allá de automatizar tareas o mejorar procesos, puedan llegar a actuar como los ojos de quienes no pueden ver, redefine nuestro concepto de progreso. El verdadero avance no reside en lo que una máquina es capaz de hacer, sino en cómo permite que más personas vivan con dignidad, independencia y plenitud.


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